CAMDEN TOWN “El Reportaje: Confesiones de IAN ALLPORT”

14 agosto, 2017

No, no nos hemos ido a Londres para hacer un reportaje del barrio que alberga uno de los mercados más extravagantes y variados de la city. Solo nos hemos tenido que desplazar hasta La Malagueta, en Málaga City, para descubrir este súper pub malagueño. ¿Variado? Por supuesto, 80 tipos de ginebras, 14 de tónicas, 60 de whiskys y 50 de rones. Café, champagne, cervezas… una música acojonante y muchos espacios para pasar la tarde o la noche que te apetezca. ¿Extravagante? Bueno, define extravagancia… Camden Town recupera el estilo que arrasó a finales de los ’90 en una España que se declaró fan de los pubs irlandeses; pero este pub no se queda en la madera y las pictures de Kilkenny, recupera el mejor kitsch británico y no escapa a la influencia de René Magritte. Sí, así como lo oyes.
Situado en calle Puerto 14, lejos del alcance de las ondas céntricas, es el tipo de sitio al que entras cuando quedas pero no sabes a qué hora vas a salir. Apto para solitarios, parejas, grupo de amiguetes y amiguetas, after work, copas de negocios… Tiene ritmo, tiene soul, tiene duende, tiene lo que hay que tener para no dejar de ir. Y una historia que flipas.

“A Camden Town lo creé y lo diseñé yo, hemos cumplido dos años desde la inauguración, el 31 de Julio de 2015. La obra tardó 7 meses, y podría haber tardado más, pero al final… El otro bar, Irish Times, el de la esquina, ese sí lo tuvimos casi 16 años, abrió en 1998, fue un referente en Málaga. Cuando un negocio dura ese tiempo es por algo. Normalmente los bares duran 5 o 6 años, luego van cambiando, a veces los mismos dueños son los que cambian la estética, las modas son así. Irish Times… no sé cómo decirlo educadamente, por circunstancias de la vida y de la economía del dueño del local, no pudimos llegar a un acuerdo sobre el precio del alquiler, el aumento del precio no fue proporcional a los beneficios, no era normal, así es que tuvimos que dejarlo…” Así comienza la historia de Ian Allport, un guiri de Birmingham que vino a Málaga por un trabajo y que terminó haciendo su propio agosto en el mundo de los bars & clubs. Escucha atentamente, porque no es solo la historia del Camden Town, no es solo la historia de Ian, sino que es una parte sustancial de la historia de la noche malagueña de los últimos 16 años. Somos todo oídos Mr. Allport…

>> Yo soy de Birmingham, llegué a España una semana después de lo de las Torres Gemelas, creo que fue el 16 o 17 de septiembre de 2001. Me vine por cuestiones de trabajo de mi ex jefe. Él tenía una red de negocios y yo era como su administrador. Él buscaba negocios y abría lo que veía que faltaba en el mercado. Por ejemplo, él decía “mi equipo de asesores me está diciendo que en Madrid falta un servicio de apps”, así es que íbamos a Madrid, se montaba el negocio, se hacía funcionar y se vendía por el doble o el triple del precio. Y así íbamos, levantando negocios… Así fue como tuvimos que ir a Madrid y luego venir a Málaga por 6 meses… y en esos 6 meses conocí a una ex, ahora es ex
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Y conocí el bar de la esquina, el Irish Times, y a su dueño, nos hicimos muy amigos, era un inglés también. La verdad es que yo ya estaba un poco cansado de trabajar con mi ex jefe, sobre todo porque sus próximas operaciones serían en Asia. Yo había trabajado con él muchos años, era un trabajo muy intenso, no tenía vacaciones, y como había conocido a mi ex… pues decidí quedarme. Volví a Inglaterra 6 meses para terminar un contrato y luego ya me vine a España. Tenía 26 años y no sabía ni pipa de español, nada, ni decir “hola”, así es que me puse a aprender el idioma, clases particulares intensivas con un granadino en Birmingham esos 6 meses que tuve que estar allí. Aprendí lo básico. Y te digo más, mi novia, en ese momento, no sabía hablar inglés, así es que no veas. Había que ponerse las pilas.

>> Al regresar a España primero fui a Madrid, allí viví 4 años con mi chica, que era de allí. Entonces falleció el dueño del Irish Times, y la familia, que me conocía, me preguntó si quería venir a Málaga para ayudarles a llevar el bar hasta que ellos decidieran qué hacer con él. Así es que, por cariño al local, era el local donde conocí a mi ex, y por cariño a mi amigo que había fallecido, acepté y me vine a Málaga. Así fue como llegué aquí.
Y una cosa lleva a la otra. La familia sabía que yo llevaba las cuentas del negocio; era el que más contacto tenía con los clientes, con el equipo, y, encima, creo que puedo decir que le di un giro al bar. Ya era un bar de calidad, de referencia, pero yo empecé a darle un toque un pelín más exclusivo, arriesgando con más bebidas premium, con bebidas más exclusivas, por ejemplo, con botellas de 200 €. Y fue curioso, porque yo vine a Málaga por 6 meses y mira 16 años después…
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Y todavía sigo diciendo seis meses más, seis meses más…
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>> Mi carrera, lo que yo estudié, no fue esto. Cuando llegó la hora de ir a la universidad, fui a una de las mejores Escuelas de Hostelería de Birmingham, la Birmingham University of Catering and Hotel Management. Estudié todos los rangos de chef, 4 años. Los dos primeros años son básicos para todos, te forman como chef y como camarero, esto segundo incluye la formación en el servicio a la inglesa o silver service, como se llama allí. Luego venían dos años de formación en contabilidad y administración de hoteles. Después me especialicé como panadero. Y, el último año, me especialicé en Pastelería, el título en inglés es Patissier, que es la palabra original francesa para designar este oficio. Eso es algo que me fascina. Esa es mi formación. Pero ahora, aparte del bar, no tengo ningún tipo de relación con la Hostelería. Esta parte de mi vida fue como una estrella fugaz, todo muy rápido e intenso. Cuando terminé la Universidad me fichó uno de los centros de convenciones más importantes de Inglaterra, el ICC, International Convention Centre. En los primeros cuatro años cociné con la brigada de Chefs para la Familia Real -todavía viva Lady D-, Prince, Madonna, representantes del gobierno de USA, claro yo estaba recién salido de la Universidad y al ver todo aquello fue como ¡Uauuuu!

>> Dimos comidas desde 2 personas sentadas a una mesa hasta eventos para 9000 personas, 900 mesas de 10 comensales cada una, imagínate. Era como un ejército de cocineros y camareros trabajando… Al final uno de los jefes empezó a mirarme con malos ojos y me puso a hacer cosas que él sabía que a mí no me iban, por ejemplo, me sacó del Departamento de Pastelería. Me acuerdo que llamaba a mi madre, tenía 23 o 25 años en ese entonces, y decía “¡¡¡mamaaaaaaa, yo no he estado estudiando 5 años para terminar limpiando pollos y pescados!!!”
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Y claro, mi madre me decía “mira Ian, todavía te quedan muchos años por trabajar y si no eres feliz pues tú sabrás…”, así es que fui a mi taquilla, me cambié, cogí mis cosas y me fui a mi casa y se acabó el limpiar pollos, y así fue como se terminó. Fue un período muy intenso de 3 o 4 años en los que ejercí mi profesión, fue muy bonito, trabajé mucho, tuve que sacrificar mucho, pero siento que fue algo bueno.
Bueno, volviendo a Camden Town. Yo estaba en el otro bar, el de la esquina, y en la crisis de 2008 empezaron los problemas. Vamos a ver, el dueño del local había subido el alquiler, algo absolutamente desproporcional. Los malagueños que conocen la historia ya me decían que aquello no era normal, y mucho menos en crisis, es que subió el precio un 120%, una locura.

>> Traté de hablar con él, explicarle que eso no era justo, pero pasaba de mí, así es que le dije que pensaba llevarme el bar a otro sitio y me dijo que prefería ver el local vacío antes que bajar el alquiler. Así es que cerramos y lo desmontamos. Vinieron familiares y clientes, amigos a punta pala, y desmontamos el bar entero en 7 días. Todo, o casi todo, lo que ves aquí de decoración nos lo trajimos del otro bar. Camden Town tiene mucha historia detrás…
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Pero claro, a la mayoría de la gente no le interesa escuchar. Solo quieren venir a tomar una copa y largarse. Otra gente sí se muestra más interesada… sobre todo la gente que repite y ya se hace cliente, esa sí empieza a preguntar e interesarse por el bar.
Pues eso, volviendo al tema… Yo le avisé al dueño del local que me llevaba todo lo que era mío, ¿has visto como está el Irish Times ahora, vacío?, pues así lo dejamos nosotros. Algunos clientes, abogados, me aconsejaron sobre cómo proceder. Claro, yo no podía dejar mi bar después de haberle dedicado tanto tiempo y después de que mi amigo falleciera allí.

>> Piensa que yo me iba a volver a Inglaterra y me quedé no solo por mi chica, sino también para cuidar y llevar el bar. No podía aguantar la idea de que metieran a cualquiera y que hiciera del bar cualquier cosa, con todo el trabajo que nos había llevado hacerlo, de convertirlo en una referencia en Málaga. Así es que, como te dije, vinieron familiares, amigos, algunos clientes que sabían la historia a ayudar, claro, yo les dije que no les podía pagar con el cierre y la crisis. Eso fue en 2014. Las conversaciones de la subida del alquiler comenzaron en 2008, y tuve que pagar ese aumento los tres o cuatro años que estuvimos negociándolo. Pero claro, entre la subida del alquiler y la bajada de las ganancias no me quedaba dinero para mí. Tampoco quería cerrar y dejar sin trabajo a mis camareros. Así es que esos últimos años yo no cobré mi sueldo del bar y me puse a estudiar de nuevo, para no echar a un camarero, hasta que llegó un momento en que vi que era obvio que este hombre no iba a bajar el precio del alquiler y como yo no podía pagar más le dijimos “nos vamos”. Fue cuando desmontamos el bar y nos fuimos. Como no le podía pagar a la gente por ayudarnos, les di todo lo que tenía fecha de caducidad y repartimos los barriles de cerveza que ya estaban pinchados.

>> Nos llevamos todo, cuadros, lámparas, todo. Piensa que eso lo habíamos hecho nosotros, el bar se levantó desde cero, no podíamos dejarnos nada. Pero claro, el Camden todavía no existía y las cosas había que llevarlas a algún sitio. Por suerte, tengo un grandísimo amigo que sin él todo esto no habría sido posible, porque guardar todo esto en un guardamuebles era imposible. Él tenía un almacén que ya no utilizaba y era enorme, y me ofreció guardar todo ahí el tiempo que fuese necesario. Otro amigo nos prestó la furgoneta para trasladar todo, más bien un camión, casi dos semanas nos dejaron el vehículo, no nos cobró nada. Eso fue para mí un reflejo de la injusticia que el dueño del local estaba cometiendo, desde mi punto de vista. Y claro, me digo “qué voy a hacer ahora”. Me tomé un descanso y aproveché para terminar la carrera que había empezado y que era Inspector de Embarcaciones de Recreo en Europa. Un giro total con respecto a lo que había estudiado al principio, pero a mí me gustan los retos y los giros positivos. No soy del tipo de persona que le teme a los cambios o a empezar cosas diferentes, siempre y cuando sepa que mi mente lo puede lograr. No voy a ponerme a estudiar para cirujano plástico a esta altura. Así es que guardamos todo en el almacén y tuve seis meses sabáticos.

>> En ese tiempo empecé a cruzarme con clientes, clientes fijos, y otros más esporádicos, que me sorprendieron porque me preguntaban si era el dueño del bar de La Malagueta y yo “sí, soy yo” y ellos “qué pena, nos han dejado huérfanos de bar” o “hay que ver lo que te ha hecho ese hombre en plena crisis, siendo un bar mítico de La Malagueta, uno de los bares irlandeses más antiguos de Málaga”, ¡la gente parándome para preguntarme por el bar y que adónde iban ellos ahora! Así es que después de escuchar eso durante un mes empecé a pensar que quizás habíamos dejado un hueco en el mercado, y más en La Malagueta, de algo que yo pensaba que no era para tanto. Como dicen, a veces para ver los árboles hay que salir del bosque, y claro, como yo estaba metido en el bar todos los días no sabía, o no me daba cuenta, de que la gente iba porque ofrecíamos algo distinto. Así es que, pasados esos seis meses, decidí montar otro bar. Empecé a buscar local, y a meter mano en la obra, que duró 7 meses… Y el 31 de Julio de 2015 abrimos, porque si no, no hubiéramos terminado nunca. Soy muy detallista y perfeccionista, y tuve que abrir sí o sí porque me daba cuenta de que no paraba con los retoques y los detallitos… y los obreros ya me decían de abrir de una vez.

>> Claro, ahora creo que era una mezcla entre perfeccionismo y nervios… por si a la gente no le gustaba después de tanto sacrificio. Y empezamos bien, como cualquier negocio al principio. El primer día vinieron clientes antiguos, y fue bien, la caja no miente, la caja subía y subía. Y casi cumpliendo el primer año todavía no nos dábamos mucho a conocer por las obras de esta calle y del hotel… pero desde noviembre de 2016 hasta ahora hemos tenido un pico, una subida de clientela muy notable, vamos, que no lo esperaba. Tengo que reconocer que el Gran Hotel Miramar me ha beneficiado, pero también viene mucha gente buscando las diferentes ofertas que hacemos… Anoche tuve 4 personas, que, obviamente, por lo que bebieron y lo que gastaron no les importaba mucho el dinero, bebían ginebras de 20 pavos la copa, y ponme otra, y ponme otra. Pero también hay gente que aprovecha las ofertas que hago. También se han hecho clientes muchos empleados del hotel, que vienen a tomar algo antes de irse a casa, una cervecita, charlan sobre cómo ha ido el día, qué van a hacer al día siguiente. Aquí abrimos de 16.00 a 02.00 hs., y fines de semana hasta las 03.00 hs.

>> Es importante mantener y respetar los horarios, porque mucha gente se desplaza exclusivamente para venir aquí, porque saben que estamos aquí. ¿Que es un poco esclavo? Pues sí, pero los primeros años es lo que hay, en un negocio joven, los primeros 2 o 3 años son los que te marcan. Puede parecer muy fácil que un dueño diga “nadie me va a regañar, si quiero abro a las 6 y si no a las 10…”, pero eso no se puede hacer. Yo tengo jefe, mi jefe es mi propio negocio. Mucha gente se piensa que cuando tienes un bar puedes pillar el dinero que quieras de la caja, o beber lo que quieras y cuando quieras, pero eso no es así.
Aquí tengo la suerte de que vienen muchos tipos de gente. Chavales estudiantes que están de cervezas, turistas, gente de nivel medio, jueces, abogados importantes de Málaga… Con esto no quiero decir que un abogado sea más importante que otro tipo de profesional, solo lo digo para que te des una idea del tipo de gente que viene aquí.

>> Además, aquí no solo viene la gente de La Malagueta, yo tengo clientes que viven en la costa, y que cuando vienen a Málaga a hacer gestiones o por negocios, vienen a Camden Town. La historia mía es mucho más brutal de lo que podemos hablar aquí. Yo he tenido mucha suerte, un guiri en Málaga, y en La Malagueta, que no es una zona fácil, y mira… Esto no tiene el paso de gente de calle Larios o de calle Granada en el centro, así es que yo tengo que ofrecer algo que haga que la gente quiera entrar y volver. Como alguna gente que viene desde El Palo o del Rincón de la Victoria. Un día un cliente estaba en Marbella con un grupo de amigos y en vez de quedarse allí decidieron venir aquí a pasar el rato, eso no es muy habitual. Tener un negocio en La Malagueta es complicado, para mí y para otros bares. Aquí han venido muchas empresas a montar negocios y el bar les ha durado 9 meses, 1 año como mucho, y se cierra. La gente no entiende que aquí hay que cuidar a la clientela. No es como abrir una tienda, o lo que sea, en calle Larios o en Plaza de la Constitución, donde el empresario puede pensar que un porcentaje de la gente que pasa por allí está asegurado. Además, y esto no sé cómo decirlo, a veces, cuando se monta un negocio en el centro, la calidad no se cuida al extremo porque con el paso de gente que hay… pues… Claro que hay muchos negocios de calidad en el centro, pero hay que conocerlos y buscarlos. No es fácil, no es fácil… Y claro, aquí tienes a un guiri, con un bar en La Malagueta de 300 m2 y mercancía por 50000 €, pues hay que tener las cosas muy claras y saber hacerlo bien.
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Desde mi punto de vista, creo que la moda de las ginebras está en su fase final, es muy triste, pero es así. ¿Por qué? Porque cuando explotó el boom de la ginebra, se abrieron muchos bares de gin tonic por todos lados, algunos se ocuparon de hacerlo bien, de estudiar el asunto, y otros… Bueno, otros bares, que no se especializaban en nada, que no tenían ni idea, que no sabían ni pipa de gin tonics, y mucho menos preparar un gin tonic de 20 pavos, se pusieron a hacer gin tonics como si nada. A comprar botánicos, y a poner un poco de esto, un poco de aquello y un poco de lo otro, un popurrí de botánicos…
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>> ¡Popurrí de gin tonics! Hasta macedonias de gin tonics se llegaron a hacer, que ibas a un sitio y te ponían una macedonia de frutas con ginebra que no tenía sentido… Eso, desde mi humilde punto de vista, ha cagado la moda del gin tonic. Porque la clientela no es tonta. A la gente que bebe gin tonic, si se pide una ginebra de 15 o 20 pavos, no le puedes poner cualquier cosa. Una vez fuimos con un amigo a un bar y se pidió un gin tonic con una ginebra gama 10-15 euros, y te aseguro que esto es verdad… ¡le pusieron una rodaja de melón en la copa!
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Pero una rodaja enorme de una fruta que es 80% agua… Lo que peor para mí es que ya no se aconseja al cliente, los bares se han olvidado de asesorar al cliente. Y esa es una de las cosas buenas de Camden Town, aquí, todavía, nos preocupamos y ocupamos de que el cliente esté a gusto. No tenemos miedo ni problema de llegar a la mesa, hablar con el cliente, si no sabe qué beber preguntarle cuáles son sus bebidas habituales, qué le gusta, qué no le ha gustado… que es lo más importante. Volviendo a “lo que ha cagado al sector”, yo creo que ha sido esa falta de respeto a lo que se vende y al cliente. Eso y meterle cualquier tipo de botánico en copa a la ginebra. Al principio, los camareros decían “te pongo un poco de esto, te pongo un poco de lo otro” como si el gin tonic fuese vaya a saber qué… no tío, eso no se puede hacer. Claro, la gente que ha tenido que sufrir eso ha terminado por decir “para eso me tomo un Beefeater”. Claro, cuando la moda del gint tonic estaba en lo más alto, los dueños de bares se volvían locos “yo tengo que vender gin tonics, yo tengo que vender gin tonics”. Pero no leían ni estudiaban sobre el asunto, ni entendían lo que estaban haciendo. El gin tonic es un cocktail de trago largo, no es cualquier cosa. Hay gente que dice que es un combinado, otra que es un cocktail. Para mí es un cocktail, tiene sus medidas. Si las partes de una bebida van medidas, esa bebida es un cocktail. Tú no te puede beber un gin tonic mitad y mitad, eso no es un gin tonic… Gracias a dios, clientes de esos ya no vienen aquí…
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Si tú ofreces un cocktail pues contrata a un buen barman, tú no puedes cobrar 15 € por una copa y poner cualquier cosa. ¿Qué es eso de abrir la botella de ginebra y empezar a echar en la copa hasta que el cliente dice basta? No, no…
Eso es igual que la gente que ha montado bares porque sí, porque se pregunta “qué puede tener de complicado esto”, y no tienen ni idea de lo que están haciendo. Eso ha dañado mucho al sector.

>> Pero bueno, yo estoy muy contento de que la gente nos elija y venga aquí. Porque no somos el bar más barato, pero tampoco el más caro. Ni lo más cool, ni mucho menos lo más cutre. Y, por supuesto, no es el bar que queda más cerca… Y eso es una cosa que me da muy buen rollo, un martes, ¡un martes!, que tú vienes y ves que hay un ambientazo, dime para qué quiero yo tener un bar en el centro…
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La gente que viene aquí tiene muy buen rollito, no es un sitio para bailar pero la gente se lo pasa muy bien. La música la vamos cambiando de acuerdo con el día y la hora. Intentamos que cada día sea diferente al otro y que el cliente salga contento. Además, 80 tipos de ginebras, 14 de tónicas, 60 de whiskys, 50 de rones y 40 de cervezas… Y antes de que termine el verano quiero ampliar esta oferta con 15 botellas de whiskys premium, para ese tipo de clientes que busca algo muy exclusivo, estamos hablando de botellas que a mí me cuestan 250 o 300 €.
Si yo bebiera alcohol, este sería el sitio al que yo vendría. No es que no beba, me refiero a que bebo muy poco. Es un sitio en el que te sientes cómodo y en el que sabes que vas a encontrar lo que quieras.

Yo estuve aquí todos los días mientras la obra duró, yo dirigí la obra. Cada tornillo, cada cuadro, cada luz, cada cartel, cada detalle que ves, está donde está por mí. Yo diseñé este bar de comienzo a final. Tengo fotos de todo el proceso, de los obreros aguantándome…
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Sí, pobres… Soy muy perfeccionista, a veces un poco obsesivo. Pero para darle este toque al bar tenía que estar aquí y dirigir la obra. Los siete días de la semana, 12 horas al día. Así es que cuando abrí dije “¡nunca más en mi vida!, y si no funciona ahí se queda…”
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Este bar es para todos, lo mismo da que se tomen una copa de 20 pavos que una cerveza de 1,90, mientras respeten las normas no hay problemas. Eso lo dice el escudo de Camden Town: NON SIBI SED TOTI, es decir “No para uno, sino para todos”.


“Cada tornillo, cada cuadro, cada luz, cada detalle que ves, está donde está por mí. Yo diseñé este bar de comienzo a fin.”

(Ian Allport)




Cada bar tiene una historia, y cada copa es el resultado de esa historia. En Camden Town cada copa es un cocktail, perfectamente medido, de la vida de un hombre que no vive a la medida de nadie.

Salud, Gastroculares!





CAMDEN TOWN
Calle Puerto 14
Málaga
Spain

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1 Comment

  1. Alvaro dice:

    Se podrían decir muchas más cosas y mejores. Los conozco desde hace años y realmente es así. Además no es lo mismo tomarse una copa encima de un bordillo que en un lugar con tanto ambiente. Y eso lo tienen cuidado a las mil maravillas. Enhorabuena Ian.

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